miércoles, 28 de septiembre de 2011

El principio del fin : Carcajadas y Kleenex en ambientillo de "festi"


El comienzo del fin: carcajadas y kleenex en ambientillo de “festi”

El Festival de cine de San Sebastián o, como lo llaman en Donostia de verdad, el“Festi” se acabó el sábado 24 de Septiembre. Para la clausura la organización eligió la película Intouchable. Un film francés basado en hechos reales.
El estreno mundial fue a las nueve de la mañana del mismo día en el Cubo 1 del Kursaal, la sala más grande. Es habitual ver colas para las películas del festival, pero no a la mañana. En cambio, el sábado fueron muchos los que madrugaron y se pusieron en fila para esperar a la proyección con caras de no haber dormido demasiado.
La sala se abrió a las ocho y media y entraron las personas que llevaban esperando ya un rato. Casi todos los espectadores eran mayores de 30 años y muchos de más de 50. Conforme iban entrando se fueron sentando en las butacas, primero  ocuparon las del medio, y cuando éstas se llenaron pasaron a las laterales. Algunos de los que habían llegado antes reservaban sitio a sus amigos dejando un abrigo o un bolso en el asiento al lado del suyo, es algo normal en los habituales del festival. Se notaba que  llevaban años acudiendo.
Se percibía que el ambiente de Zinemaldi, la gente no paraba de comentar las películas de la sección oficial o de horizontes latinos. Se oía cuánto les había gustado alguna peli o qué desagradable les había parecido otra. Muchos leían “el periódico” del festival, que informa de los films que se van a proyectar ese día y aparecen también las críticas de los del día anterior. Seguía entrando gente, los que iban apareciendo por las puertas saludaban a sus amigos que ya habían cazado un buen sitio.
Veinte minutos antes de que comenzara  ya había llegado la mayoría del público, y el ruido se intensificaba. Se podía ver en la sala gente de fuera que viene  a San Sebastián solo por este evento. También muchos donostiarras. Y gente de todo tipo, desde señoras de 60 años hasta un joven heavy o una chica con el pelo morado.
Pero cuando apagaron las luces y se corrió el telón, que cubría la pantalla, todo el mundo se calló, el ruido  intenso de antes se cortó. Había comenzado lo que sería más de hora y media de película  que enternecería al público, pero que también, lo haría reír.
Intouchable trata sobre un hombre parapléjico que contrata un nuevo cuidador. Puede parecer, con esa descripción, que se trataba de un melodrama, pero no fue así. Era una historia bonita, humana y a la vez divertida. A juzgar por los aplausos de después, conquistó  al público.
En las escenas divertidas la gente no podía evitar reír, bastantes se tapaban la boca por vergüenza. Y en las que eran más tristes se emocionaban. Cuando terminó, volvieron a encender las luces, entonces pude observar cómo una señora guardaba el kleenex,que la ternura y el final tan bonito la habían obligado a utilizar. O quizás lloraba por que la película se había terminado.  
El film estaba basado en una historia real. Es probable que eso fuera importante a la hora de llegar más a los espectadores. De hecho, a la salida del Cubo 1, se formaron grupillos que lo comentaban. ¿Quién sería la persona de verdad que tuvo la suerte de tener ese gran cuidador? Todos coincidían, por lo que oí, en que era una de las que más les había gustado. Puede que porque era una película más agradable que las que se suelen poder ver en el Festival, aunque no por eso menos profunda.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Historia de un satélite

Lo llaman UARS ( Upper Atmospheric Research Satellite) pues así le pusieron sus padres de la NASA, pero allá en el espacio todos lo llaman Venancio. Veni, para los amigos. Es bastante grande, mide 10,7 metros de largo y 4,5 de diámetro. Siempre dicen que es el grandullón de la familia espacial.
Tiene 20 años (en años espaciales son unos 80) pero hace ya seis que no es el de antes. Ahora es un satélite viejo y cansado, casi muerto. Veni en sus buenos tiempos hacía mediciones de la capa de ozono, también de la composición química de la alta atmósfera y de los vientos y temperaturas en la estratosfera. Era el Robert de Niro de las mediciones, vamos. Lo ha hecho con gusto toda su vida y todos le tienen un gran respeto y una fuerte admiración. Sin embargo, ha llegado el momento de la despedida de Venancio que caerá a la Tierra en los próximos días. Un satélite que ha vivido tanto tiene que tener una gran historia, así que si no os importa os la voy a contar.
Llegó al espacio en 1991, venía de un laboratorio y en su corta vida solo había visto gente con batas. Lo habían entrenado para medir y lo hacía de buena gana, le encantaba su trabajo y además se le daba muy bien. Venancio llegó con mucha ilusión al espacio y se puso a medir como loco todo lo que le habían ordenado. Aunque a los pocos días de aterrizar ahí, no pudo evitar fijarse en una estrella.
No era una estrella cualquiera. Celia era la estrella más hermosa de su constelación. Brillaba más que el Sol. Bueno, esto, obviamente no era verdad pero a Veni así se lo parecía. Para él, ella era su Sol.
Celia era una estrella muy reservada, al contrario que las estrellas de cine. No estaba demasiado lejos de Veni. Y un día él se decidió a hablarle y a intentar conocerla. Enseguida se llevaron bien y comenzaron una relación. El tiempo que no estaba analizando o midiendo, lo pasaba con ella. Se encantaban.
Así pasaron 56 años de los nuestros, 14 de los suyos, hasta que Celia un día despertó muy pálida. “Todas las estrellas se apagan en algún momento, es algo normal”- decía ella. Pero Venancio se resistía a creer que aquello pudiera pasar. No quería pensar lo que sería de él si ella desaparecía del espacio, no imaginaba una vida sin ella a esas alturas de la estratosfera. Él permaneció en todo momento con ella, intentando encenderla y que brillara como el día en que la conoció. Pero finalmente, un día Celia se apagó del todo y voló a dondequiera que vayan las estrellas cuando se apagan, al cielo del cielo, supongo.
Quedó profundamente afectado. No sabía vivir sin ella, ya no le apetecía ni analizar ni medir nada. No creía que mereciera la pena. Prefería apartarse un poco de la vida espacial y pensar en Celia y recordar como empezó todo. Eso le llenaba más que su trabajo de verdad. Pero una persona que vive en el pasado no puede hacerlo eternamente.
Venancio dejó de funcionar como satélite en el 2005; vive casi muerto. Desde entonces su cuerpo permanece flotando en la estratosfera. Pero desciende cada vez más. Desgraciadamente él no puede juntarse con Celia todavía. Aunque ya le quedan pocos días para tocar Tierra y volver a desaparecer. La mayoría de él se quemará mientras baje, pero unas 26 de sus piezas u órganos sobrevivirán al paso de la atmósfera y caerán en algún punto del océano.






Noticia a partir de la cual esta inspirada esta historia sobre Veni : http://www.elpais.com/articulo/sociedad/satelite/incontrolado/NASA/caera/Tierra/proximos/dias/elpepusoc/20110918elpepusoc_3/Tes

jueves, 15 de septiembre de 2011

Marucaos

Maricaos
Llevaba ya dos días pensando y buscándome manías. ¿Sería tomar el colacao templado una manía? Eso es más un gusto o una costumbre, nada obsesivo... Así que,como sola no puedo, decidí preguntar a Irune, una amiga, por chat. Con ella he pasado mucho tiempo y creo que me conoce bastante por lo que pensé que podría ayudarme.
Yo: Oye, Iru ¿tengo alguna manía?
Irune: Mhhh no que se me ocurra ¿por?
Yo: Bua, es que tengo que escribir una redacción para mis prácticas presentándome a través de mis manías pero no se me ocurre nada...
Irune: Uf... ¿Las miradas de odio cuentan? Eso sí que lo haces...
Yo: Jajaja ¡Venga ya! Tampoco puedo poner eso en mi primera práctica, a ver quÉ se piensan. Pero, en serio,¿miro tan mal?
Irune: Si, descuartizas con la mirada.
Vale, lo reconozco, sin darme cuenta lanzo miradas de odio. Creo que es porque soy una persona bastante sincera (o eso me gusta pensar) y, entonces, cuando algo o alguien no me gusta, mis ojos se encargan de demostrarlo por mí, se chivan.
Admito que esa no es mi única manía. Después de hablar con mi amiga,estuve reflexionando y al final pude encontrar unas cuantas más. Me di cuenta de que aborrezco que la gente con la que no tengo confianza me toque y sobre todo odio que se apoyen en mis hombros. Me agobia, no lo soporto.
Cuando pienso en manías siempre lo relaciono con gente ordenada y organizada. Pero eso no es así porque yo también tengo y no soy ni ordenada ni organizada, en realidad todo lo contario.
Si perder cosas es una manía, también la tengo. Aunque no sé cómo lo hago pero suelo acabar encontrando todo lo que pierdo. Como mi cartera con el logo de Paul Frank,que estuvo dos veces en una semana en la oficina de objetos perdidos de Donosti y cuando fui por segunda vez a recogerla, el policía municipal me dijo: "Hombre, pero si este mono ya ha pasado por aqui..."
Perder cosas no es lo único que hace de mí una persona caótica. De hecho, creo que es algo que llevo en la sangre. Tanto mi hermana como mi padre tienden a perder, olvidar, confundir todo tipo de cosas. Rotaeche comienza a significar despiste.
Algo que también demuestra mi caos es llevar los calcetines diferentes. Raro es el día en que llevo dos calcetines del mismo par. Tampoco me obligo a hacerlo, pero simplemente no me importa no llevarlos igual. Y es algo que a la gente le llama bastante la atención aunque yo no consigo entender el porqué.
Otro tipo de manía, dejando ya la sinceridad o el caos, viene de mi gusto por el cine y la música.No puedo ir a dormir sin haber visto por lo menos un capítulo de alguna serie o una peli. En vacaciones, y cuando tengo tiempo, prefiero una buena película. Supongo que es normal porque mi padre desde pequeña me ha inculcado ese gusto, llevándome cada fin de semana al cine. Con la música me ocurre algo parecido. Hay veces que aunque sólo tenga que cruzar la calle me pongo el mp3 para disfrutar de unos minutos de canción. Es algo que hago inconscientemente.Y no hay día que no escuche por lo menos un cede.
Creo que esto es más o menos lo que me entra en 500 palabras y seguro que cuando llegue hoy se me ocurrirán otras tres manías esenciales para explicar mi personalidad ,pero supongo que eso entra dentro de lo que he intentando explicar.
María Rotaeche Alquiza
P.D.: Otra manía o costumbre que tengo es decir Cola-cao cuando en realidad quiero decir Neskuyk.